Nos queda tanto por leer… y tan bueno…
Por Javier Fernández
Me preguntan de manera habitual cómo soy capaz de realizar semanalmente tres programas radiofónicos dedicados casi en su totalidad al mundo literario y la mayor parte de las veces no sé muy bien qué contestar, porque no sé qué le parece a quien pregunta tan complicado, la verdad.En una ocasión incluso me llegaron a preguntar: “¿Pero hay contenido para hacer tres programas de literatura en una semana?, ¿cómo rellenas las casi seis horas de radio semanales?” Aquél día me quedé pensando antes de contestar, supongo que hice alguna alusión más o menos simpática, puede que hiciese alguna broma y es probable que, como de costumbre, le quitase hierro al asunto de que alguien crea que es preciso “rellenar” cuando se habla de radio y literatura. Porque a veces a uno le entran ganas de gritarle a alguien que no tiene ni idea, que es un ignorante y que es… bueno, esto me lo callo mejor, pero claro, ignoramos tanto nosotros mismos que ¿cómo le vas a llamar ignorante a quien te pregunta? Es verdad que, y aunque esto sea divagar y no venga al caso, bueno, aprovecho y lo meto en este artículo, hay muchas personas que piensan que la radio es un elemento de “relleno” y si encima habla de libros… pues eso, una, quizá, buena pieza de fondo… venga, a lo que iba, que me voy por las ramas. Pues eso, que me quedé pensando y mirando a ese preguntador osado y me pregunté a mí mismo si podría resultar interesante cogerle por la solapa de la camisa, arrastrarle de los pelos o gritarle cuatro frescas antes de llevarle hasta un lugar en el que pudiese contemplar por sí mismo la inmensidad de títulos que uno no tiene tiempo de poder incluir en esas escasas seis horas radiofónicas que tengo a la semana. Puede que incluso haciendo eso, estuviese perdiendo parte de mi precioso tiempo.






