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18 ago 2016

Ataque Zombi en las Fiestas (el desenlace te sorprenderá)



Las fiestas son siempre motivo de celebración y jolgorio. Sin embargo, durante las Fiestas de Nuestra Señora del Butarque, patrona de Leganés, los gritos de los borrachos y los niños fueron sustituidos por gritos de terror y dolor... ¡Los zombis atacaron!

2 sept 2015

Reseñas en cinco minutos: 'La marcha zombi de Max Brooks'

Reseñas en cinco minutos: 

La marcha zombi

Max Brooks y Raulo Cáceres


Traemos una mueva mini reseña, en esta ocasión de la novela gráfica 'La marcha zombi', con guión de Max Brooks, autor de las divertidas Guía de Supervivencia Z y Guerra Mundial Z y con dibujo del cordobés Raúlo Cáceres. Publica Panini Cómics con una edición en cartoné muy cuidada, llena de extras (entrevistas, bocetos...) y en color.

2 feb 2014

Reseña: Erase una VeZ - Antología de Relatos Z


Pinocho se ha comido mi cerebro.

Hoy hablamos de un oscuro y divertido homenaje a los cuentos de toda la vida, recuperando el tono siniestro del que gozaron en su origen y que casi todos hemos olvidado que algún día tuviera. Una antología que mola porque recuperan los códigos clásicos de los cuentos, tales como el lobo disfrazado de la abuelita o los tres osos diciendo 'alguien ha dormido en mi cama', pero dándoles una vuelta de tuerca, oscura y pervertida.
El resultado: más de una sonrisa al leer estas versiones y una lectura muy amena y de gran calidad. Una serie de relatos que comparten el cariño por estos cuentos de nuestra infancia y donde impera el humor negro.

24 oct 2013

El Bunker 2x05: Danny Boyle + Entrevista Javier Martínez

Danny Boyle: gdcgraphics

Un nuevo programa de cine en El Bunker Z en el que celebramos el cumpleaños del director británico Danny Boyle.
Repasamos las principales películas de este director y mencionamos algunos de sus trabajos menos conocidos, como su adaptación de Frankestein con Benedict Cumberbatch y Johny Lee MIller. Oímos los trailes y comentamos las películas Tumba Abierta,  Trainspotting, 127 Horas, 28 días después....
Comentamos el gran éxito de Slumdog Millionaire, que tuvo un centenar de premios ¿Sobrevalorada? Y la comparación con películas nominadas al Razzie, como La Playa.

Como guinda al programa, entrevistamos a Javier Martínez, autor de 'El autor de este libro es un zombi', que nos habla de su novela y su trabajo en animación. Él nos acompañará el día 31 en la FNAC

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Y a vosotros os recordamos que el próximo 28 de octubre (17.00 - 19.00), tendrá lugar la Fiesta de Halloween de El Bunker Z Ediciones 2013 a la que estáis todos invitados. Habrá sangre, vísceras y trozos amputados para comer... Y podéis mandar vuestros audiorelatos para que sean emitidos. Pasaremos un buen rato entre amigos hablado de libros y de películas. ¡Os esperamos!

Además, el día de Halloween estaremos en la FNAC de Callao celebrando esta fiesta tan especial con todos vosotros. Haremos un programa especial en directo mientras presentamos 'El autor de este libro es un zombi' con su autor Javier Martínez, y entrevistando a Juan de Dios Garduño (Y pese a todo) a Alfonso Zamora (De Madrid al Zielo) y a Elena Martínez, profesora de Literatura y Nuria Mayoral (de Everest). ¡No os lo perdáis!

Esperamos que os guste el programa y esperamos poder veros a todos.

Playlist
- Bad Things - Jace Everett (Intro True Blood)
- Echoes - The Rapture (Misfits)
- This life - Curtis Stigers & The Forest Rangers (Sons of Anarchy)
- Honor - Hans Zimmer (The Pacific)



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El Bunker
Los lunes de 17.30 a 19.00 en Radio Ritmo Getafe y siempre en el podcast.

29 abr 2013

El Género Zombie en España


El Género Zombie en España 

Fans yendo a comprar El Cuarto Jinete:Armageddon.
Ya verás cuando se enteren de que aun no está.
Apenas quedan unos meses para el estreno de Guerra Mundial Z, adaptación de la novela homónima de Max Brooks, que trajo al mundo la revitalización de un género que nunca estuvo muerto del todo.
En España siempre ha habido mucho gusto por el terror. Tanto leerlo y verlo, como crearlo. Algunas de las cintas más reconocidas y con más fans son del género. Y no, Torrente no cuenta. Películas como la trilogía Rec, que ha sido copiada en Estados Unidos, u otras como El laberinto del fauno, Los Otros y El Orfanato.... Por eso, en el Género Z, un subgénero del terror no podía ser menos.

El género llegó a España tras el boom de la novela de Max Brooks y el primero que dio el pelotazo fue Manel Loureiro que empezó a publicar Apocalipsis Z en un blog. Ganó fans y visitas y, al final, la Editorial Dolmen le llamó para publicarlo. Hoy es la novela más importante de zombis en España. Poco tiempo después, Carlos Sisí publicaba Los Caminantes, también con Dolmen que demostraba así su apuesta por el género. Hoy ambos son muy reconocidos y han cerrado su trilogía.

Poco después, Dolmen crea la que hoy se llama Linea Z que, durante los últimos 6 años ha publicado una gran cantidad de novelas y antologías de relatos de gran calidad.
A consolidar el género ayudó el estreno en 2007 de Rec, dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza. Aunque luego derivará en otras cosas, demostró que los zombis en España habían llegado para quedarse.

Hoy el género está lleno de exponentes de gran calidad como De Madrid al Zielo, La muerte escarlata, El cuarto jinete, Tom Z Stone,... de autores, muchos de ellos, noveles, que están viendo segundas y terceras ediciones y están en las estanterías de El Corte Inglés o de la FNAC. El futuro es incierto, aunque hay quien dice que tras Guerra Mundial Z habrá un nuevo repunte. Otros dicen que caerá. Quién sabe. Lo que sí sabemos es que el presente está muy No Muerto.   

20 feb 2013

El Bunker 1x16 - San Valentín + Premios Goya 2013 + J.E. Alamo

Valentine's Day por Nilson Menezes
Volvemos a las andadas, con un programa sobre una fecha tan señalada como es San Valentín, y comentamos algunas de las películas sobre la fiesta.

Un repaso a cuatro cintas muy diferentes sobre la fiesta en la que a Cúpido le dejan salir hasta tarde. Blue Valentine, San Valentín Sangriento, Historias de San Valentín y Un San Valentín de muerte.



12 dic 2012

Reseña: '1936Z GUERRA CIVIL ZOMBI' - Zombis, vudú y la Guerra Civil


'1936Z La Guerra Civil zombi' 
Zombis, vudú y la Guerra Civil


Lo primero que hay que entender es que ésta no es una novela histórica. Aunque use el contexto histórico como un marco donde ocurre todo y hay una importante investigación y documentación en el tema. Por otro lado, tampoco es una novela de zombies al uso. Porque no son el zombie al que estamos acostumbrados: infectados, con cuerpos podridos, que andan renqueantes y se alimentan de carne humana. En este caso, se alimentan de carne sí y algunos están un poco podridos, pero ni caminan renqueantes ni son descerebrados. Son los mort vivant, muertos en vida, aquellos que pueblan las pesadillas de africanos y haitianos. Controlados por un boccor, un brujo, que les ha arrancado el alma para usarlos como esclavos. En esto, también se ve una importante investigación sobre la religión vudú.
1936Z Guerra Civil Zombi es una novela brillantemente escrita. Una obra coral donde los que abandonan la democracia se convierte en zombies. Porque todos los que matan por sus ideales, dice el autor, los que los imponen y deciden quién debe morir, se convierten en zombies, en bestias. Abandonan la ciudad de dios y entran en la ciudad terrenal, según apunta uno de los personajes. Se puede añadir que estos zombies que abandonan sus ideales se convierten todos ellos en dictadores.
Estamos ante una novela coral, con muchas voces. Varias decenas de personajes, protagonistas de sus propias historias y, a la vez, secundarios en las de otros... Una novela con mil narradores distintos, con distintas voces y diferente educación, cuestión que se muestra con lenguajes diferentes. No habla igual, el letrado Mario que el Mario con un CI de menos de 70.
La novela esta narrado en todas las personas posibles. A veces, en primera persona, como ciertas cartas y diarios. Normalmente en tercera, con un narrador omnisciente que ve todo lo que ocurre. Y, curiosamente, varios capítulos son narrados en segunda persona cuando un personaje habla a otro, como el romance entre Mario y Dolores Ibárruri.
Hay muchos personajes. Tantos personajes que a veces lleva a confusión y resulta lioso. Ciertas tramas confunden, como la de Gustavo, pues cuentan solo detalles que se van revelando con cuentagotas hasta que al final de la novela se conoce todo el conjunto. Pero al tardar tanto en desvelar la verdad, da lugar a que esos detalles queden dispersos y el lector puede quedarse con sensación de que no se ha enterado de nada.
Dentro de la literatura que llora esa España en la que los hermanos se matan, los vecinos se apalean y la gente muere sin sentido, Javier Cosnava presenta una revisión de la guerra desde fuera, equidistante, y cuenta los acontecimientos reales, bélicos o no, tras una buena investigación para dotar a la novela de verosimilitud y para demostrar que todo esta interconectado, aunque a primera vista, no lo parezca. Aparte de las luchas en el frente, somos testigos incomparables de historias como la de Enriqueta Martí, la 'vampiresa de Barcelona'.
Aquí, la Guerra Civil es un enfrentamiento entre dos poderosos personajes, dos brujos del vudú, que usarán a los protagonistas de la Historia, como simples peones en una guerra superior, inconcebible para los simples humanos y que supondrá la destrucción de España.
Es una novela brillantemente escrita donde cada palabra, cada expresión utilizada, está calculada al milímetro. Es, con diferencia, la novela de zombies mejor escrita hasta la fecha. Porque abandona ese carácter pulp, de 'literatura barata' que se caracteriza por un lenguaje claro, directo y sencillo... y prefiere ahondar en una preocupación formal y estética que no tienen otras obras, más centradas normalmente en el puro entretenimiento, sin ningún ánimo de desmerecer estos trabajos. Así, dependiendo del personaje, vemos un lenguaje diferente, tenemos distintas voces, distintos narradores y un uso culto del vocabulario.
Con una bella prosa y aupado a las grupas de la omnisciencia, sobrevuela esta España desgarrada donde todos son malos y todos buscan sus propios intereses. También hay buena gente que choca con estos, amorales e inmorales personajes, e, indefectiblemente, acaban apartados. O destruidos.
Cosnava observa con vista de águila para mirar España desde la objetividad y la equidistancia. Salta de un año a otro y de una población a otra y cuenta, sin intereses ni pasiones políticas de ningún tipo, los sucesos de la guerra. Así, algo que se criticaría, por equilibrar a 'vencedores y vencidos', o 'culpables y víctimas', aquí sirve para criticar a los zombies, todos aquellos que matan por imponer su visión de la vida y abandonan la que llaman 'senda democrática', expresión que tanto se estila hoy en día.
A través de personajes históricos como Francisco Franco, Fedérico García Lorca, Dolores Ibárruri, Milans del Bosch, generales, soldados, y personajes creados para la ocasión, vemos una gran cantidad de situaciones, dadas la vuelta con su 'puntito' zombie. Los archiconocidos 'paseos', se convierten aquí en carreras para evitar las dentelladas de los zombies, el frente de Ciudad Universitaria, una carnicería perpetrada por los monstruos. O por ejemplo, el conocido episodio de Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca, donde Millán Astray grita: 'Muera la inteligencia, vivan los zombies'.
Otros acontecimientos históricos son el asedio del Alcazar de Toledo, donde el general Moscardó resistió con sus zombies las batallas con la República. También la muerte del más insigne poeta español, Fedérico García Lorca a dientes de los zombies fascistas. O sucesos como la resistencia madrileña y el 'No pasarán' de la Pasionaria, arengando siempre a las tropas para que no flaquearan ante el avance de Franco.
1936Z... tiene una trama inteligente, llena de conspiraciones, sucesos históricos, historias secundarias interesantes que se enlazan con la historia principal, misterios que se resuelven, pero que dan paso a muchos otros misterios en una espiral de secretos que no parece tener fin.
La historia se sucede mientras algunos personajes intentan amar, mientras otros intentan descubrir la verdad y muchos intentan matar por distintas consideraciones, desde el odio a la venganza. Y al final, todo acaba igual que empezó. Porque el odio solo trae odio. La muerte más muerte y, la guerra, guerra.

18 oct 2012

Relato: Al final de la escalera III (de III)


Al final de la escalera
-III-


Bajé los dos siguientes tramos de escalera casi corriendo, pero siempre mirando a mi espalda, por si se movía el cuerpo.
Afortunadamente no vi nada salvo, como en el anterior rellano, mucha sangre y restos de vísceras removidas. Como arriba, había que moverse despacio para no acabar en el suelo.

Finalmente, llegué al portal donde me esperaba una sorpresa. Esperanzada, vi entrar un chorro de luz por la ventana rota de la puerta. Por primera vez en dos días sonreí. Era libre. Podía ir a donde quisiera.
Mi error fue relajarme, pues bajé la guardia y ese pudo ser mi último error.
Caminé hacia la puerta sin ni siquiera fijarme en lo que había a mi alrededor en el portal. Cuando alargué mi mano para tirar del pomo y salir a la luz del día, un crujido a mis espaldas me hizo temblar desde la punta de los pies hasta el último pelo de mi cabeza. Ese crujido iba acompañado de un gemido que crecía en intensidad.

Me di la vuelta lentamente y pude ver un caminante que me resultaba conocido. Le faltaba medio cuerpo donde había quedado atrapado con la puerta. Tenía media cara desprovista de carne y solo le quedaba un brazo. El otro, había quedado colgando de la barandilla. Cojeaba para andar y alargaba su único brazo hacia mí.
Ahogué un grito de terror que habría alertado al resto de no muertos de la zona y, como pude, levanté el bate de béisbol.
Sin mirar, bateé y note varias cosas a la vez. En primer lugar, una resistencia casi mínima al movimiento del bate. Me pareció al principio que había fallado, pero un sonido que era una mezcla de crujido de huesos y de una masa gelatinosa al escurrirse, me cercioraron de lo contrario.
En segundo lugar, noté un tirón de mi jersey que se desgarró bajo la presión a la que era sometido.
En último lugar, oí como un cuerpo caía al suelo entre más crujido de huesos.

Me atreví a abrir los ojos y lo que vi me dejó asombrada. El caminante estaba tirado en el suelo, sin cabeza, y en una postura que habría resultado cómica de no ser tan horrible la situación.
No me explicaba que había pasado. Mi fuerza era mínima y estaba demasiado asustada para poder concentrarme en dar un buen golpe. Solo con el tiempo comprendí que el estado del no muerto era tan lamentable, que una pequeña presión fue suficiente para acabar con él.
En ese momento, no podía pensar. Solo pude retroceder y correr.

Y desde entonces no he parado de correr.

Y así, continuó mi viaje. Siempre hacia el amanecer.


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El Bunker
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12 oct 2012

Relato: Al final de la escalera II (de III)

Al final de la escalera 
-II-


Afortunadamente, había sido previsora. Tras los primeros rumores y noticias confusas, comprendí que algo gordo estaba pasando. No sabía el qué y nunca habría jurado que podría hacerse realidad algo como una epidemia zombie. Pero estaba claro, que las cosas no iban bien. Por eso, estaba preparada.
Cogí mi mochila donde llevaba todo lo necesario para una larga temporada fuera. No era una mochila grande pero era manejable. Cogí las cuerdas que había preparado. Afortunadamente, mi ex era escalador y se las dejó allí hacía demasiado tiempo. Nunca las tiré. Menos mal.
Con unas sabanas conseguí fabricar una escala que me permitiera bajar por las escaleras. No era mucho pero me valía para salir de mi atalaya, que se había convertido más en una cárcel que en un refugio.
Antes de salir, cogí un bate de béisbol.

Abrí la puerta con mucho cuidado y salí sigilosamente. El rellano, claro, estaba vacío y eso me reconfortó. Aunque me sorprendió el hecho de que la luz estuviera apagada. Tras varios intentos infructuosos razoné que los caminantes habrían destrozado el panel eléctrico.
Me asomé a las otras plantas pero no se veía nada así que decidí agacharme y escuchar para evitar sorpresas desagradables. Aguanté la respiración mientras yacía en el borde de las escaleras y, aunque no pude escuchar nada, no me atreví a salir.
Finalmente, me convencí a mi misma. Si no era ahora, no sería nunca. Así que solté las sabanas y vi, con alegría, que llegaban de sobra hasta la siguiente planta. Mi idea era avanzar poco a poco, asegurando cada rellano, para no tener sorpresas. Como no tenía tiempo, no entraría en ninguna casa, sólo cerraría todas las puertas y seguiría bajando.

Me descolgué fácilmente por mi improvisada cuerda y comprobé que no había nada. Saqué mi linterna y lo que vi me asqueó profundamente. Las paredes estaban llenas de sangre, el suelo resbalaba con los restos de los zombis. En algunas puertas vi manchas en forma de manos, como si las hubieran restregado de arriba abajo... Era desolador y repugnante.
Sacudí la cabeza para evitar todas las ideas que se me agolpaban y me puse manos a la obra. Comprobé bien las puertas: estaban cerradas. Así que me dirigí hacia el siguiente tramo de escaleras.
Un ruido venido de abajo me hizo recular. También mi valor reculó pues hasta el momento no había pensado en la idea que un caminante me persiguiera hasta el tramo de escaleras que había roto... ¿Cómo subiría si se diera el caso? Empecé a temblar y a poco, se me cae la linterna, lo que habría provocado un gran estruendo.
Conseguí reponerme y la sujeté con firmeza. Tenía que salir de ahí. Realicé una segunda pasada con la linterna y respiré bien fuerte.

Bajé muy rápido al segundo tramo de escaleras. Pero al llegar me llevé una desagradable sorpresa. Una puerta abierta y algo, un cuerpo, atascándola. No podría cerrarla y sería un peligro dejarla entornada como estaba.
La posibilidad de empujar el cuerpo me resultaba harto desagradable. Pero no veía otra solución, esa puerta no se podía quedar abierta. Sobre todo, después de haber oído ese ruido.
Me acerqué con cautela al cadáver blandiendo mi bate pues no descartaba la posibilidad de que se moviera. El suelo de madera crujió bajo mis pies y me paré, aguantando la respiración. ¿Había oído algún ruido como respuesta? Di varios pasos más y me encontré junto al cuerpo putrefacto de un joven.
También pude ver que estaba atascado de alguna forma a la puerta. No podría moverlo ni cerrar la puerta pues se habían unido. Lo comprobé intentando tirar de la puerta para cerrarla. Tampoco me fue posible empujarla ni un milímetro.
Aunque no me hacía gracia, tuve que empezar a bajar sin cerrar esa puerta. A partir de ese momento mis nervios estuvieron a flor de piel hasta que logré salir del edificio.


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4 oct 2012

Relato: Al final de la escalera I (de III)

Al final de la escalera

-I-



Tuve que dejar mi casa porque estaba asediada por los zombis. Gracias a que había poca gente por mi zona, la densidad de la infección fue menor.
No obstante, mi edificio no era seguro debido a un brote que surgió rápidamente. La razón de esto fue un perro, contagiado pero no convertido, que se coló en la casa y en el corazón de una adorable ancianita.
La pobre mujer llevó a unas amigas a su salón de té, para jugar a las cartas y hablar y, como estaba destinado a ocurrir, el desastre llegó.

El perro mordió a una de las pobres señoras y rápidamente todas ellas estuvieron convertidas y caminando por el edificio, causando estragos a su paso. ¿Quien iba a desconfiar de unas ancianitas? Todo el mundo corría a ayudarlas porque pensaban que estaban enfermas. Y enfermas estaban.... En menos de dos días, todo el edificio estaba infectado.

Yo tuve la suerte de no verme involucrada en estos eventos ya que lo vi venir con mucho tiempo. Cerré bien mi puerta y destrocé las escaleras de madera para evitar que subieran a mi ático.
Me aislé físicamente, pero no pude aislar mis sentidos. Tuve que oír cómo los caminantes arrasaban con todo y mataban, planta por planta, a todos los vecinos. Oía los gritos de dolor y desesperación de las madres siendo atacadas por sus hijos, de los jóvenes atacados por sus novias y los maridos que veían venir a sus esposas con los ojos inyectados en sangre y las bocas palpitantes, deseosas de su carne...
No resultaba agradable como podréis imaginar y estuve a punto de volverme loca. No podía poner musica porque ellos me oirían. Taparme la cabeza con la la almohada, no surtía ningún efecto. Tampoco, distraerme leyendo... Era imposible dejar de oírlo.
Temí lo peor: desesperar, volverme loca y entregarme a los zombis para evitar más sufrimiento. Pero mi instinto de conservación fue más fuerte que su guerra psicológica, el arma más mortífera de estos depredadores, y pude aguantar.

Al final del segundo día por fin vi un modo de escapar. Fue como un rayo de esperanza, la luz al final del túnel que tan lejos parecía unas horas antes.
Todo empezó con un pequeño ruido. La ventana abierta dejaba oír todo lo que pasaba fuera, que no era mucho. Algún caminante golpeando un cubo, otro pisando un cristal... En ese momento, lo que oí, me dejó perpleja. Una proverbial alarma de un coche empezó a sonar en medio del amanecer.
Huelga decir que lo oyeron todos los no muertos de kilómetros a la redonda, incluyendo los que asediaban mi puerta, pues no había pasado desapercibida, por mucho que me esforcé en ello. Un pequeño descuido y los tenía a todos intentando subir una escalera que no existía...
Sabía de buena tinta que era imposible que llegaran, pero sus gemidos y gritos no ayudaban precisamente a calmar los ánimos. Otra vez, esa sucia guerra psicológica amenazaba con tirar abajo las murallas de mi mente.
Y en el peor momento, como un sonido angelical, llegó a mis oídos -y a los de todos los caminantes- la alarma de un coche, a unas cuantas manzanas de donde me encontraba. En unos segundos, todos los no muertos del barrio salieron corriendo en esa dirección.
Me atreví a asomarme de debajo de mi manta y me acerqué a la ventana abierta. Una marea de monstruos se alejaba en la dirección del sonido. Por un segundo, temí por las vidas de los responsables de que la alarma sonara. Después, pensé, deseé, que hubiera sido culpa de un zombi y que no había nadie en peligro.

Entonces, caí en la cuenta de que no tenía mucho tiempo. Era hora de moverse.


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El Bunker
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